Con niños, el enemigo no es la distancia sino la espera. Todo lo que reduzca tiempo muerto en aeropuertos y estaciones juega a favor.
Elige vuelos que coincidan con la siesta o con la noche siempre que puedas, y pide asientos juntos al reservar, no en el mostrador. Facturar la maleta grande y viajar ligero por dentro compensa.
En la mochila de mano: agua, algo de comer que no manche, auriculares y una actividad que no necesite batería. Y ropa de recambio, también para el adulto.